Se cumplen 8 años del trágico impacto del huracán Odile

La noche del 14 de septiembre quedará marcado como la fecha más trágica en el municipio de Los Cabos. A pesar de lo errática de sus trayectoria y que desde el 10 de septiembre, se mantuvo un monitoreo constante de unos de los fenómenos hidrometeorológicos más devastadores de los últimos años; fue inminente el impacto directo del huracán “Odile” en las costas de Baja California Sur.  

Medios de comunicación, principalmente Tribuna de Los Cabos, daban seguimiento de la trayectoria del huracán. Pasaban las horas y la población comenzó a realizar compras de pánico; el desorden y miedo se apoderaron de la ciudadanía. Los vientos, el oleaje y la lluvia comenzaron a sentirse durante la tarde del domingo. Los cortes informativos eran constantes, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional colocaban en alerta roja a al destino turístico; el impacto era inevitable. 

A partir de las 7 de la noche las calles lucían solas, las personas comenzaban a resguardarse en sus domicilios a la espera de lo peor. Al frente y como todo gran guardián, el Arco de Cabo San Lucas recibió los primeros embates, las primeras rachas de viento de más de 100 km por hora se hacían sentir; el huracán “Odile” anunciaba su llegada. 

El tiempo transcurría lento, fue hasta las 11:45 de la noche cuando el ciclón impactó a 10 kilómetros al este de Cabo San Lucas, con vientos sostenidos de 205 km/h y rachas de hasta 250 km/h tocó tierra “Odile”. 

Odile arrastro, rompió, destruyó todo lo que se encontraba a su paso, siendo esta la peor catástrofe registrada desde que en 2005 impactó el huracán “Wilma” en las costas de Quintana Roo. Las rachas de viento, y las torrenciales lluvias derribaron 520 torres eléctricas, 3 mil postes de luz dañados; esto para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) fue una de las peores emergencia que habían atendido la dependencia federal, ya que dejó sin servicio de energía eléctrica al menos al 96% de la población cabeña.

A pesar de ser temporada baja, Los Cabos se ha caracterizado por ser un espacio exclusivo para el turismo de lujo, en ese momento se estimaba que se encontraban en el destino 30 mil turistas hospedados, los cuales fueron evacuados en 190 vuelos de emergencia.

Sin duda, fue una de las noches más largas para todos. A la mañana siguiente los ciudadanos salieron de sus casas, en efecto la devastación era palpable; carros, postes, árboles, bardas, semáforos, todo colapsó. La gente caminaba atónita por lo que había pasado. No eran aún ni las 7 de la mañana cuando comenzaron los actos de rapiña, algún curioso se le ocurrió tomar mercancía de una tienda de conveniencia que tenía los vidrios quebrados; esto provocó que la ciudadanía saquearon hasta la última tienda de la localidad, provocando un pueblo sin ley, sin agua, sin luz y sin esperanza. 

La tristeza de los ciudadanos era notoria, tan solo el monto preliminar de las afectaciones que dejó el huracán ‘Odile’ a su paso por costas las sudcalifornianas ascendió a 7,870 millones de pesos (mdp), aseguró la exsecretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu.

En la reunión de evaluación que encabezó el expresidente Enrique Peña Nieto, detalló que la federación aportaría 4,333 millones de pesos en inversión, lo restante fue aportación estatal por medio del desaparecido Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden).

Tan solo, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros informó que se recibían 4,689 solicitudes de indemnizaciones por los daños ocasionados por el huracán en Baja California Sur, la cantidad ascendía a más de 12 millones de pesos.

Mientras la ayuda llegaba y el gobierno federal tomaba acciones, la ciudadanía comenzó a formar barricadas. En las noches se escuchaban los pasos y el ruido de palos que hacía la gente para defenderse.  El tiempo transcurrió, y fue como el gobierno federal comenzó con los trabajos de rehabilitación; no solo ellos, la ciudadanía cabeña a porto para volver activar económicamente lo que es considerado uno de los mejores destinos del país, fue cuando la iniciativa privada, Bomberos de Cabo San Lucas y ciudadanía organizada creo “Fuerza Cabo”. 

“Yo insisto, necesitamos cambiar nuestra perspectiva de los fenómenos hidrometeorológicos. Hay mucha gente que aprendió, en Odile aprendimos a organizarnos. Gente que no participó en los saqueos, saco lo mejor para organizarse”, comentó Juan Carbajal Figueroa, comandante de Bomberos.

Han pasado ocho años, el destino tardó más de un año en recuperarse, si bien las heridas sanaron, las cicatrices persisten de lo que en los últimos años ha sido una de las catástrofes más grandes que ha vivido el municipio.  

Desde aquel triste 14 de septiembre, los cabeños se han preparado más en temas de Protección Civil, pero realmente ¿Estamos listos para enfrentarnos a otro fenómeno natural de está magnitud?

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