Sororidad con madres de víctimas desaparecidas y feminicidio

La diputada María Luisa Ojeda González (PRD) llamó a la solidaridad de la población y de autoridades con madres que han vivido la desgracia de tener hijos desaparecidos o victimas de feminicidio.

Al emitir un pronunciamiento para hacer un homenaje a las madres de familia sudcalifornianas, afirmó que la mejor manera de conmemorar el Día de las Madres “es manifestando nuestra sororidad con esas madres que desgraciadamente tienen a un ser querido desaparecido, o que han vivido el desgarrador impacto de un feminicidio de una de sus hijas”.

La representante del PRD exigió a las autoridades de impartición de justicia, políticas prioritarias para una justicia plena a quienes son víctimas y acciones preventivas de todos los tipos y modalidades de violencia hacia las mujeres.

Sentenció que ante la visibilidad de mayor número de casos, se hace necesario garantizar el funcionamiento eficaz de mecanismos de prevención, sanción y erradicación de toda forma de violencia contra las mujeres, niñas y niños, ahí están los hechos que demandan atención y solución, ya no más indiferencias y simulaciones, basta de revictimizar a la mujer, apuntó.

Dijo que la fecha aunque festiva, debe ser también para visibilizar la larga lucha de las mujeres por ocupar el lugar que legítimamente les corresponde en todos los espacios; la mujer ha sido minimizada, y los resultados, lamentablemente, se cuentan feminicidios, desapariciones, trata de personas y violencia en todos sus géneros; sea ha sido incapaz de valorar la humanidad de la mujer, sentenció en la máxima tribuna del estado.

Consideró que el Día de las Madres nos convoca a honrar el derecho constitucional de paridad en todo, tanto en el ámbito público como privado y a erradicar la violencia política e institucional contra las mujeres, propiciar una verdadera conmemoración del Día de las Madres, y que cada día, 8 de marzo, 10 de mayo y mes de noviembre; sean para reflexionar.

En honor de esas madres sudcalifornianas que están a la espera de mejores mañanas, en las que impere la justicia y la dignidad, seamos hijas e hijos de nuestro tiempo, dirigió.

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